Porque en Nueva York,
o los precios te matan…
o lo hace la casera.
Una comedia sobrenatural llena de sarcasmo, humor negro y situaciones tan absurdas como mortales.
¿Y esto de qué va? 🤨
En Nueva York, encontrar un alquiler barato es más difícil que cazar unicornios.
Así que, cuando tres peculiares desconocidas se topan con una oferta irresistible, deberían haber sospechado que algo no olía del todo bien.
Lilith, una vampira harta de compartir ataúd; Sasha, una mujer lobo con serios problemas de manejo de la ira (y de depilación); y Maya, una médium freelance que lidia con el trauma de los fantasmas que la persiguen.
Ellas solo quieren un lugar decente donde caerse muertas. Literalmente, en el caso de una.
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El apartamento es perfecto. Amplio, luminoso, y con un alquiler tan bajo que casi parece un insulto.
El único requisito: pasar una agradable entrevista con la casera, Doña Greta. Una anciana entrañable que resulta ser una mujer lobo… y que además, padece alzheimer.
Todo va de maravilla hasta que sale la luna y la dulce abuela olvida que es hora del té y no de arrancarle la cabeza a sus inquilinas potenciales
Ahora, estas tres aspirantes a convivientes tendrán que sobrevivir toda la noche mientras esquivan dentelladas, muebles voladores y los olvidos homicidas de Doña Greta.
Porque si llegan vivas al amanecer, el alquiler es suyo.
Por supuesto, nadie dijo nada de fianzas. Ni de que el contrato de arrendamiento podría estar escrito en sangre (probablemente la suya).
Una comedia sobrenatural llena de sarcasmo, humor negro y situaciones tan absurdas como mortales.
Porque en Nueva York, o los precios te matan… o lo hace la casera.
8 temazos 🎵
Escribir y narrar un audiolibro no era suficiente, por eso creamos toda una playlist al estilo más sobrenatural de Manhattan.
Desde el rock y hardrock, al dark cabarett con gothic pop, toques de punk, indie más folk y por qué no ¡polka!
Añade tus temas favoritos a tus listas de canciones que te gustan y pontelas en bucle.
Con la voz de Miryam Camacho
Cantante y Actriz de doblaje
3 Treintañeras 🙄
Con una edad aparente de 31 años (y una real de 384 años que le encanta recordar) esta vampira clásica, pero con sentido práctico y moderno, es ante todo sarcástica, mordaz, pragmática y no sabe pedir ayuda (aunque esté literalmente ardiendo).
La mayoría dirían que Lilith tiene un humor negro que raya en la crueldad, aunque en el fondo no es mala persona (sólo está harta de todo).
Y es que la traición de su creador hace siglos (que la dejó sola y con problemas de compromiso y confianza), todavía la atormenta. Por lo que además de a la luz del sol, Lilith evita los lazos emocionales y a los exnovios a partes iguales.
Se dedica a restaurar muebles antiguos (nadie lo diría, pero es experta en tapicería del siglo XVIII). Y se pasa el día leyendo novelas románticas de dudosa calidad (su placer culpable).
El objetivo vital te Lilith no difere del tuyo, solo busca estabilidad. No quiere más cambios ni dramas, solo un piso cómodo donde poder leer sin que le claven una estaca.
¿Su ambición secreta? Escribir un libro de memorias («384 años de mediocridades humanas y alguna que otra cena decente»).
Criada en una familia de médiums y espiritistas tradicionales, a sus 33 años Maya es empática, paciente y serena (hasta que revienta). Tiene la energía de una terapeuta agotada, pero se mantiene en pie porque alguien tiene que hacerlo.
No para menos, se ha pasado la vida ayudando a otros (vivos y muertos), pero nadie se ha preocupado realmente por ella.
Es de esas chicas que siempre huele a incienso o lavanda y lleva anillos en todos los dedos, la mayoría heredados de familiares fallecidos (que a veces le hablan en sueños).
Aunque tanpoco es que le importa, ya que se pasa el día de aquí para alla. Cuando no tiene que contactar con espíritus para resolver disputas de herencias, le toca hacer exorcismos exprés en Airbnbs, o peor, deshacer maldiciones contractuales.
Cada día manifiesta un hogar propio, con paz mental, donde los muertos la dejen en paz mientras duerme. O al menos, no ser poseída (otra vez) o que su madre le haga una visita astral sin avisar.
¿Su meta en la vida? Aprender a poner límites y priorizar su bienestar por encima del de los demás.
Sasha es todo lo que podría esperarse de una licántropa moderna de 32 años. Es leal, directa, impulsiva y ligeramente temperamental. Tanto que su versión de «calma» es la de un huracán controlado.
Haber sido expulsada de su antigua manada por problemas de ira le pasó factura. Así que ahora vive luchando contra la percepción de que es solo una «bestia violenta».
Si no está haciendo yoga (más por necesidad que por placer) se relaja con los deportes de contacto (MMA, boxeo, lucha grecorromana) y aunque nunca lo admitiría en voz alta, le gustan las películas navideñas.
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Objetivo vital actual: Probar que puede tener una vida normal. Una vida sin romper muebles (o huesos).
Ambición secreta: Enseñar control emocional a otros licántropos jóvenes, abrir su propio centro de meditación para «bestias en paz».
Reto en la historia: Controlar su ira y dejar de pensar que la única solución es la fuerza bruta.
Miedos: Perder el control durante la luna llena y hacer daño a sus compañeras. Ser rechazada de nuevo.